En uno de los accidentes mineros más graves de las últimas dos décadas en China, una fuerte explosión de gas sacudió la mina de carbón Liushenyu, ubicada en el condado de Qinyuan, ciudad de Changzhi, provincia de Shanxi, al norte del país.
El trágico suceso ocurrió el viernes 22 de mayo de 2026, a las 19:29 hora local, cuando 247 trabajadores se encontraban bajo tierra realizando sus labores.

Según medios estatales chinos como Xinhua y CCTV, la cifra oficial de muertos asciende a 82 personas, mientras que otras 9 continúan desaparecidas. Más de 120 trabajadores fueron hospitalizados, la mayoría por intoxicación severa con monóxido de carbono y otros gases tóxicos.
Contexto del accidente
La mina Liushenyu, propiedad del grupo Shanxi Tongzhou Coal & Coke, ya figuraba en la lista nacional de minas de alto riesgo por acumulación de gas desde el año 2024. A pesar de ello, continuaba operando.
El presidente Xi Jinping ordenó de inmediato una investigación exhaustiva y exigió “castigo severo” para los responsables. Las autoridades ya han detenido a un directivo de la empresa.

El peor desastre minero en más de 16 años
Este accidente se convierte en el más mortal en China desde 2009. A pesar de los avances tecnológicos y las promesas del gobierno de mejorar la seguridad, los accidentes en minas de carbón siguen siendo frecuentes en el país, donde miles de personas aún trabajan bajo tierra en condiciones de alto riesgo.
Expertos señalan que la presión por mantener la producción energética (China depende fuertemente del carbón) sigue chocando con las medidas de seguridad.