En una escalada sin precedentes, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha respondido con contundencia a las recientes declaraciones de Donald Trump. El portavoz Ebrahim Solfagari calificó de “incompleta” la información de inteligencia de EE. UU. y anunció el inicio de una nueva fase de ataques coordinados contra objetivos estratégicos en Israel y bases estadounidenses en la región.
Desmintiendo el debilitamiento militar
Frente a las afirmaciones de Trump sobre la destrucción de la infraestructura iraní, Teherán sostiene que:
- Producción Intacta: Los centros estratégicos de misiles y drones operan en ubicaciones desconocidas para el enemigo.
- Capacidad Subestimada: Irán asegura mantener intactos sus sistemas de guerra electrónica y defensa aérea moderna.
- Advertencia Directa: “Los centros que creen haber atacado son insignificantes”, afirmó Solfagari, advirtiendo que EE. UU. e Israel están profundizando en un “pantano” del que no podrán salir.
Operación “Promesa Verdadera 4”: Objetivos alcanzados
Bajo el código Yamanho Jo Shad al Acab, la IRGC confirmó la Ola 90 de ataques con misiles balísticos pesados y drones. Los objetivos incluyen:
- Bases Aéreas en Israel: Tel Nof, Palmahim y Ben Gurion.
- Centros de Reunión: Tel Aviv, Haifa, Eilat, Negev y Beerseba.
- Bases Estadounidenses: Al-Tanf, Al-Asad, Ali Al Salem y Al-Kharj.
- Acción en Jordania: El Ejército de Irán dirigió ataques contra la base aérea Al-Asraq en Jordania, utilizada como centro estratégico para cazas avanzados contra el Frente de Resistencia.
“Ninguno saldrá con vida”: La amenaza de invasión terrestre
El Mayor General Amir Jatami lanzó una advertencia final ante la posibilidad de una operación terrestre enemiga: “Si el enemigo lanza una operación terrestre, ninguno de ellos debería salir con vida”. El alto mando reafirmó que el objetivo de Irán es eliminar “la sombra de la guerra” de su territorio, asegurando que no habrá paz para los agresores si el pueblo iraní no está seguro.
Guerra de Narrativas
Mientras Washington habla de llevar a Irán a la “Edad de Piedra”, Teherán responde con una demostración de fuerza que busca humillar a sus adversarios. A más de un mes de conflicto, las posiciones parecen irreconciliables, con un Irán que promete una defensa “destructiva y generalizada”.